La programación es un arte, y el arte no se mide en horas

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El título no puede ser más claro. De todas las maneras que se puede intentar medir el trabajo de un programador la peor de todas es por horas. Pero las empresas, al menos la mayoría de las españolas, siguen emperradas en que los programadores tengan un horario y que estén presentes en esas horas. Sí, se les da flexibilidad, pero esas dos horas que no viene hoy se espera que las recupere mañana.

Antes de continuar hay que tener muy clara una cosa: Una hora delante de una pantalla no es una hora programando. Pueden ser más o menos. Si eres o has sido programador, todo lo que voy a contar ahora no te llegará de nuevas. Y si no lo eres ni lo has sido, asume que no tienes ni idea y creeté lo que te digo.

Un programador se puede tirar 8 horas delante de una pantalla y no hacer nada. Scroll arriba y abajo. Ahora le comento al de al lado el último capítulo de stranger things. Luego me da por mirar a ver si hay una librería para algo que ni siquiera necesito. Un programador puede, si quiere, está depre o está quemado, tirar sus 8 horas diarias a la basura.

De la misma manera un programador puede sacar 20 horas de trabajo en sólo 8. Puede ponerse sus auriculares con música, aislarse del mundo, entrar en situación de flujo, y comenzar a “vomitar” código a velocidades de vértigo. Además, si no tiene a los niños que salen del cole y no ha quedado para comer, no se dará cuenta de que ha llegado su hora de acabar y seguirá enchufado a la máquina. Si nunca has sido programador no lo entenderás, pero te lo puedes creer. El tiempo es relativo para los programadores, y hay momentos en los que el tiempo pasa más rápido o más lento para ellos.

Quizás la mejor manera para entenderlo es pensando que la programación es un proceso creativo, como pintar un cuadro, componer una canción, escribir un libro o escribir un guión. ¿Conocéis pintores, compositores, escritores o guionistas? ¿Trabajan sujetos a un horario? Y si no los conocéis seguro que tenéis referencias en la cultura popular. Seguro que su trabajo no se mide por las horas que han echado en tal cuadro o en tal libro. Se mide por la calidad de ese cuadro o ese libro. Pues con un programador debería pasar lo mismo.

Y es que la comparación puede extenderse. Yo cuando programaba en algo complejo, estaba el 100% de mi tiempo en ello. Si estaba fuera de casa, llevaba mi “libreta de pensar”. Siempre se me podía ocurrir algo y quería apuntarlo. Mi mujer (novia en aquel momento) no soportaba que de repente sacase mi “libreta de pensar”, porque sabía que se podía olvidar de mí media hora. ¿No os suena eso como un escritor? ¿o como un fotógrafo que de repente ve algo y ya te puedes olvidar de él que se va a hacer fotos?. Hablo de pasión por lo que hacemos. ¿Cuántos de vosotros no tenéis el IDE montado en el ordenador de casa? Y seguro que si os dejan, lo tenéis enchufado al mismo GIT y más de una noche estáis enganchados. O conectados por una VPN.

Y esto me lleva a otra cosa: ¿A un programador se le paga por horas o por producto entregado? Y por producto me refiero a cumplir historias de usuario o requisitos (no los digo como sinónimos), o a resolver incidencias. Se les paga por horas. A lo mejor tendríamos que cambiar el chip.

Tal vez si la cultura de las empresas cambiase y viese a los desarrolladores como artistas y no como trabajadores en una línea de montaje entenderían cosas como que puedes tener en nómina a una persona cobrando 5 veces lo que otro. O que es posible que trabajando desde su casa esté más inspirado y sea más productivo. O que poner una hora de entrada y de salida no encaja con la creatividad.

Creo que el tiempo, poco a poco, irá llevándonos a ese camino. ¿Tú, lector, también lo crees? ¿Tengo la suerte de que tengas poder de decisión sobre esto en tu organización? Pues, ¿por qué esperar a que el tiempo nos lleve, pudiendo llegar ya?

Productividad

Sobre el autor

Jose M. Huerta

Jose es Gestor de Proyectos y Gestor de Servicios en Mallorca. Es Ingeniero de Telecomunicaciones y obtuvo el Master of Advanced Studies durante su etapa como investigador. Pero no tardó en abandonar ese mundo y meterse de cabeza en el mundo de las Tecnologías de la Información. Está certificado como ITIL Expert. Tiene amplia experiencia en gestión de servicios, clásica e integrada con desarrollo, gestión de proyectos, usando metodologías clásicas y ágiles, gestión de programas y portfolios, gestión de grandes grupos de personas, localizadas y off-shore, sin dejar de perder de vista el lado técnico y freak del sector. Ha trabajado en varias empresas del sector con distintos roles en áreas tanto de gestión de servicios de soporte como de equipos de desarrollo. Actualmente trabaja en WebBeds, como responsable del equipo de operaciones TI.

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