La realidad detrás de los bits

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He trabajado en sectores muy diferentes en mi carrera. He trabajado en hospitales, en cadena hotelera, en distribución hotelera, en un servicio de ocupación, en distribuidores de agua, en constructora, en una federación deportiva, en… bueno, en muchos. Y esta es la magia de nuestro trabajo: que hoy en día casi todas las empresas necesitan un area de TI que las soporte, y allí estamos nosotros.

Al principio, cuando entraba lo primero que preguntaba es qué sistemas había, cómo estaba organizado el soporte, y cuestiones técnicas de ese tipo. Pero el tiempo corre y yo cambio con él. Ahora casi me interesa más lo que hay detrás de esos sistemas. El pensar que soy parte de un equipo que conseguimos hacer cosas impresionantes. Y no me refiero a gestionar cientos de servidores. O a programar aplicaciones usando las últimas tecnologías. Me refiero a lo que en realizad hace la empresa. Me refiero a: curar enfermos, a alojar a personas en sus vacaciones, a buscar empleo a los parados, etc.

Y creo que lo mejor es ilustrarlo con un ejemplo. El que vivo actualmente.

En Webbeds, la empresa de la que formo parte, nos dedicados a la distribución hotelera. Somos mayoristas en ese engranaje. Para alguien que no conozca el sector lo explico brevemente (y si lo conoces, puedes saltar al siguiente párrafo y ahorrarte el rollo). Hoy en día cuando vamos a una agencia de viajes, por pequeña que sea, podemos reservar hoteles de cualquier parte del mundo. Pero esa agencia no tiene contratos (o contacto) con todos esos hoteles. Ni siquiera las más grandes los tienen. Tienen contratos con las empresas mayoristas, las cuales son las que tienen contratos con los hoteles (o con otros mayoristas). Así cuando el chico detrás del mostrador pulsa en su ordenador los datos del viaje que quieres hacer, por detrás está consultando a varios, puede que decenas, de mayoristas. Mi empresa es uno de esos mayoristas.

Así nuestros sistemas reciben decenas de miles de peticiones por segundo sobre precios. “2 adultos, del 10 al 12 de Marzo en Cádiz” y nuestro sistema responde un listado de hoteles, habitaciones, precios y condiciones de la reserva. Y lo repito: decenas de miles. Y aquí viene la magia. En la mayoría de estas peticiones hay una persona o una pareja en una agencia de viajes, o en el ordenador de su casa, o mirando en su móvil mientras comenta el precio con unos amigos. Miles de ellos por segundo.

En nuestra oficina (y en mi casa también, no lo negaré) tenemos monitores con cuadros de mando mostrando las métricas de la plataforma. Pero hay dos que me emocionan especialmente: las búsquedas de precio y el cierre de reservas por segundo. Números que tenemos en grande en unos de esos monitores. Y no hay semana que no me quede embobado un minuto mirándolo y pensando ¿Quién habrá detrás? Miro el servidor 22, y su número pone que esta atendiendo 154 peticiones por segundo. ¿Quienes serán? ¿Unos universitarios en Roma, pensando en las vacaciones que pasarán en Ibiza? ¿O serán unos recién casados en Suecia que buscan un hotel por Grecia? Cada llamada al web service puede esconder una historia detrás, una ilusión. ¿No es emocionante? Ese 154 que aparece en pantalla son líneas en el libro de la vida de 154 personas. Cada segundo. Y eso sólo lo que pasa por ese servidor. Uno sólo de todos los que ves en pantalla.

Y cuando veo el número de reservas por minuto, la sensación es todavía más potente. Me imagino la sonrisa de esas dos amigas que le acaban de dar a comprar. Del que reserva corriendo para sacar provecho del ligue que acaba de conseguir. Del comercial médico que le toca ir a una ciudad a ver si vende. Y del inicio de todos esos viajes de novios, que empiezan en el momento en el que ese indicador de reservas sube una unidad.

Que queréis que os diga. Soy un romántico, y me gusta imaginarme cuál sera la realidad que hay detrás de los bits.

Sobre el autor

Jose M. Huerta

Jose es Gestor de TI en Mallorca. Es Ingeniero de Telecomunicaciones y obtuvo el Master of Advanced Studies durante su etapa como investigador. Pero no tardó en abandonar ese mundo y meterse de cabeza en el mundo de las Tecnologías de la Información. Está certificado como ITIL Expert. Tiene amplia experiencia en gestión de servicios, clásica e integrada con desarrollo, gestión de desarrollo de software, usando metodologías clásicas, o desarrollo ágil, gestión de programas y portfolios, gestión de grandes grupos de personas, localizadas y off-shore, sin dejar de perder de vista el lado técnico y freak del sector. Ha trabajado en varias empresas del sector con distintos roles en áreas tanto de gestión de servicios de soporte como de equipos de desarrollo. Actualmente trabaja en WebBeds, como responsable del equipo de operaciones TI.

3 comments

  1. Adi 14 enero, 2019 at 08:07 Responder

    Me ha encantado este toque de romanticismo. En la industria del turismo y viajes, muchas veces contribuyes a que personas disfruten de sus mejores momentos del año.

  2. Andres 14 enero, 2019 at 12:13 Responder

    En realidad la mayor parte del tráfico de las OTAs (y por tanto el de sus proveedores) son fríos, sanguinarios* e impersonales robots haciendo scraping a saco.
    Buscando precios, mirando a la competencia para ajustar precios y rascar céntimos, compañías subcontratadas comprobando que se respetan los PVPs de los hoteles, o simplemente intentando hacer SQL Injection y demás para colarse.
    Así que de esos 154 usuarios, habrá 2 que son humanos y 152 máquinas consumiendo energía con algún objetivo más o menos útil para alguien.
    Siento haberte roto el romanticismo. Soy un aguafiestas, lo se.

    * Lo de sanguinarios era para añadirle dramatismo al comentario.

    • Jose M. Huerta 15 enero, 2019 at 00:07 Responder

      Ni tan corto ni tan calvo. Se que parte de las búsquedas serán sistemas de Caché activos, precargando datos. Y parte de las búsquedas serán duplicados que nos llegan desde más de un intermediario, pero con el mismo cliente final al otro lado. Pero una gran parte de estos valores son personas de verdad al otro lado. Pero incluso si sólo fuese un 1%, aún así serían miles las personas que hay al otro lado cada minuto. ¿No sigue siendo mágico?

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