Solos ante el peligro

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En algún momento antes de 2008 los ingenieros de Volkswagen se encontraron con un problema en los diesel. O incumplían la legalidad con respecto a la emisión de gases o el rendimiento de sus motores diesel dejaría de ser atractivo. No sé que debió pasar en ese momento, pero me imagino la presión y el mensaje de la dirección. Necesitaban un buen rendimiento y pasar los tests. No sé si fue la presión, si fue el reto del momento, o qué fue, pero alguien dio con la solución: engañar al test.

La idea era simple, detectar cuando el coche estaba siendo testeado y ponerlo en modo “legal”. Cuando el coche detectaba que ya había acabado el test volvía al modo de alto rendimiento. La diferencia entre ambos modos era abismal, hasta 40 veces más emisiones entre modos según algunas fuentes. Fue trabajo de unos programadores. Un simple algoritmo en los sistemas del coche, discreto para que no se notase, que hacía esa magia.

No sé si los implicados se daban cuenta de la ilegalidad que cometían. No sé si se quejaron, y se negaron en primera instancia a colaborar en el fraude. No sé si lo hicieron por miedo a ser despedidos. No sé si su sentimiento de lealtad con su empresa era más grande que el moral. El caso es que lo hicieron.

Y el algoritmo salió a la calle y engañó a los sistemas de testeo. Y entre 2008 y 2015, fueron saliendo millones de vehículos con este sistema. Hablamos de más de 10 millones de vehículos que contaminaban como hasta 400 millones.

La Universidad de Virginia Occidental en 2014 realizaba un estudio sobre energías alternativas. Consiguió reproducir mejor las condiciones reales de conducción que los tests oficiales. Tanto, que el sistema tramposo no detectaba estar siendo testeado, por lo que sacaron datos reales. No cuadraban con lo que anunciaba Volkswagen, ni de lejos. Esto fue el inicio de una investigación que terminó con lo que ahora se conoce como el dieselgate.

Y aquí empezaron los juicios. ¿A por quién irían? ¿Tendrían los ingenieros culpa? Por supuesto los ingenieros indicaron que sólo seguían órdenes. ¿Saldrían sus jefes a defenderlos? El director de Volkswagen, Martin Winterkorn, no. Su versión es que nadie le dijo nada sobre estas emisiones. No sé si será verdad o no. Pero los ingenieros se quedaron en pelotas.

En agosto de 2017 se conoció la noticia que James Liang, ingeniero de Volkswagen, ha sido condenado a 3 años de carcel y una cuantiosa multa.

 

Conociendo esta historia, y otras muchas historias que van apareciendo en prensa llego a una conclusión: Cuando se ponga feo nadie te defenderá. Es posible (y probable) que a lo largo de tu carrera la organización en la que estás quiera hacer algo con lo que no estás cómodo. Ya sea un tema legal, o moral. ¿Debe estar nuestra lealtad con la organización por encima de nuestros valores? ¿Qué dice de nosotros aceptar estas situaciones?

Yo ya hace tiempo que lo tengo claro: no merece la pena ni lo más mínimo. Por varios motivos:

  • Va en contra de mis principios. Y mis principios están por encima de cualquier cosa.
  • Si acepto y se pone feo, quedaré descubierto. Seré yo el que tendré mi imagen manchada o el que tenga que responder a la justicia.
  • ¿Qué dice de mi hacer cosas inmorales o ilegales por mi empresa? ¿Qué pensará mi empresa de mí si acepto? ¿Me verá como alguien fiel, o me verá como alguién que no le cuesta romper las normas? ¿Si cometo una ilegalidad por ellos, no podría hacer lo mismo contra ellos?

 

Resumiendo, no merece la pena.

Moral

Sobre el autor

Jose M. Huerta

Jose es Gestor de Proyectos y Gestor de Servicios en Mallorca. Es Ingeniero de Telecomunicaciones y obtuvo el Master of Advanced Studies durante su etapa como investigador. Pero no tardó en abandonar ese mundo y meterse de cabeza en el mundo de las Tecnologías de la Información. Está certificado como ITIL Expert. Tiene amplia experiencia en gestión de servicios, clásica e integrada con desarrollo, gestión de proyectos, usando metodologías clásicas y ágiles, gestión de programas y portfolios, gestión de grandes grupos de personas, localizadas y off-shore, sin dejar de perder de vista el lado técnico y freak del sector. Ha trabajado en varias empresas del sector con distintos roles en áreas tanto de gestión de servicios de soporte como de equipos de desarrollo. Actualmente trabaja en WebBeds, como responsable del equipo de operaciones TI.

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