Apnea, aviación y lastres en un equipo ágil

2

No, no se me ha ido del todo la pinza (o eso creo). Hoy va de metáforas.

La apnea

Hace ya años era un fanático de la pesca submarina. Y una de las características principales de la pesca submarina es el buceo en apnea, es decir, sin respirar. Coges aire en la superficie y bajas, a pulmón libre, 20 metros o más a ver si consigues la cena de esa noche. Se produce un efecto curioso cuando bajas, y es que la presión hace que tus pulmones se contraigan, con lo que tu volumen disminuye. Tu masa es constante, tu volumen disminuye, y por lo tanto, tu densidad, y peso relativo al agua, aumenta. Es decir, cuanto más bajas, más pesas. Los primeros 5 metros aleteas un poco, a partir de ahí, te dejas caer como un plomo hacia el fondo. Es de las mejores sensaciones del mundo, a pulmón libre, cayendo sobre un fondo que desde superficie no ves, y que se va dibujando mientras bajas.

Haces tus tareas, unos segundos porque el pulmón da para lo que da, y toca subir de nuevo. Lo primero que te dice el instinto es: “no gastar energía”, ya que eso consumirá oxígeno y puedes tener problemas en la subida. Pero la realidad es que tienes un peso que hay que vencer, y hay que aletear hasta llegar a los 5-7 metros que puedes dejarte subir solo, porque ya flotas. Si no aleteas fuerte en ese momento, no ganas velocidad, y te puedes encontrar que no vences tu peso a la velocidad que te gustaría, y terminas gastando más energía.

Además es curioso otro efecto debido a la presión. Cuanto mayor es la presión más fácil es para tu cuerpo extraer el oxígeno que hay en tus pulmones. Con lo que a 20 metros de profundidad (y 3 atmósferas de presión) tu sensación es de tener mucho más oxigeno del que tienes realmente. Todo es más cómodo y tranquilo a 20 metros. Pero es una sensación ficticia. De hecho puede ser mortal. Cuando subes la presión vuelve a niveles normales y tu cuerpo descubre en muy poco tiempo que realmente tiene muy poco oxígeno, y puede dejarte inconsciente. Es el llamado mal de los 7 metros, porque te mata en los últimos 7 metros de ascensión.

Debido a esto, ganar metros en este “deporte” es complicado. El coste se multiplica con cada metro ganado. Cualquier iniciado llega a los 10 metros en semanas, y a los 20 en un año. Los que llegan a los 30 son los menos. Y los que pescan en 40 son sólo unos pocos privilegiados. Recuerdo que hablo de bajar, pescar y subir.

Por supuesto, muchos llevamos algún peso extra del que nos podemos zafar, un lastre que nos podemos quitar, si vemos que la subida será dura, para no correr riesgos.

La aviación

Cuando se vuela en un avión, es el aire pasando por las alas el que lo sustenta. Cuando más rápido pase el aire, mayor es la fuerza de sustentación. Esta fuerza de sustentación hace que el avión gane altura gracias al pasar del aire por las alas. Pero, ¿Qué pasa si el avión va despacio?. Si el aire que pasa por las alas no es suficiente, el avión no tendrá suficiente sustentación para aguantarse y comenzará a perder altura. Esto se puede evitar elevando el morro del avión, ganando lo que se llama ángulo de ataque. Pero esto hace que las alas se comporten como un freno, haciendo que el avión requiera de más potencia, para mantener su velocidad. Se da la paradoja que a velocidades lentas, el avión requiere más potencia para mantener su altura a medida que la velocidad disminuye. Es decir, menor velocidad, mayor potencia para mantener el ritmo.

De hecho, es posible que el avión entre en un estado en el que la velocidad es tan baja, que aunque eleve su morro mucho y tenga los motores a máxima potencia, no conseguirá ganar altura, sino perderla. Y lo peor de todo, también perderá velocidad, con lo que sólo empeorará la situación. Tanto que llegará al punto en el que ya no podrá controlar el avión (ya que el control también depende del aire que pasa por las alas) y entrará en barrena.

Los pilotos nunca entran en esta zona a menos que quieran aterrizar (por eso aterrizan con el morro hacia arriba) o que tengan algún problema técnico. Por eso, para evitar este círculo vicioso, los pilotos, si temen que van a entrar a velocidades demasiado lentas (por ejemplo en un caso de avería de un motor), bajan el morro del avión, perdiendo altitud, ganando velocidad y consiguiendo que luego con menor potencia de motor, puedan mantener velocidad y altitud, o incluso aumentarla.

Los equipos ágiles

Creo que a estas alturas ya ves por donde voy. Un equipo puede olvidarse de la calidad de su trabajo, y generar deuda técnica. Esto le permitirá ir muy rápido al principio y una sensación de velocidad falsa. Como un buceador en apnea que baja a los “cómodos” 20 metros de profundidad. Se ha generado una deuda importante, y cuanto más bajemos mayor será el confort que tendremos y mayor la deuda. Y más energía necesitaremos para salir de ahí.

Es posible que la deuda que generemos sea tan grande, que ni aleteando a plena potencia seamos capaces de vencer nuestro peso, con lo que tendremos el síncope asegurado. Estaremos tanto tiempo resolviendo incidencias, que no nos dará tiempo a hacer nada nuevo, y nuestro cliente (negocio) nos matará. Cuando el equipo llega a esta situación sólo queda una solución: soltar lastre. O lo que es lo mismo “Es mejor comenzar de cero”.

No hay que llegar a ese punto de síncope. Pero es que, como en la aeronáutica, desarrollar sin calidad es como levantar el morro. Nos permitirá ganar altura, pero al coste de perder velocidad. Y cada vez nos costará más energía ganar altura, porque el avión irá más lento. Llegará un momento que nos acercaremos a la barrena, sin capacidad de ganar nada de altura y con una deuda que nos hará perder completamente el control. La única solución, bajar el morro, dedicarse a refactorizar y arreglar lo que tenemos y perder altura. Eso nos permitirá ganar velocidad de vuelo para poder tener más adelante capacidad de remontar la altura.

¿No es más sano tener el morro al frente, y mantener una velocidad de crucero constante y ganar altura a un ritmo adecuado?

¿No es más sano cuidar la calidad de lo que hacemos y no generarnos una deuda técnica que luego no seamos capaces de vencer?

Sobre el autor

Jose M. Huerta

Jose es Gestor de Proyectos y Gestor de Servicios en Mallorca. Es Ingeniero de Telecomunicaciones y obtuvo el Master of Advanced Studies durante su etapa como investigador. Pero no tardó en abandonar ese mundo y meterse de cabeza en el mundo de las Tecnologías de la Información. Está certificado como ITIL Expert. Tiene amplia experiencia en gestión de servicios, clásica e integrada con desarrollo, gestión de proyectos, usando metodologías clásicas y ágiles, gestión de programas y portfolios, gestión de grandes grupos de personas, localizadas y off-shore, sin dejar de perder de vista el lado técnico y freak del sector. Ha trabajado en varias empresas del sector con distintos roles en áreas tanto de gestión de servicios de soporte como de equipos de desarrollo. Actualmente trabaja en WebBeds, como responsable del equipo de operaciones TI.

2 comments

Post a new comment