Caer en el lado oscuro de la arquitectura

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Cuando una organización (ágil o no ágil) se escala a varios equipos es fácil que se cree una unidad independiente encargada de gestionar la tecnología. Esta gestión de la tecnología tiene muchas caras, como el diseño global de la arquitectura de la empresa, definir tecnologías, desarrollar herramientas, formar al equipo, motivar al equipo, controlar la calidad, y un largo etcétera de funciones. Hablamos de un centro de innovación que servirá de soporte y facilitador a todos los equipos. Hablamos del equipo de arquitectura.

La historia suele ser siempre la misma. La empresa quiere hacer un salto de calidad en su desarrollo, tal vez una transformación digital completa. Para liderarlo, se escoge a una o unas pocas personas, que destacan técnicamente sobre el resto. Puede ser una promoción de los cracks, o la incorporación de nuevas personas. Y a estas personas se les pone el título de arquitectos.

El primer paso suele ser un poco desconcertante. Nadie suele tener claro lo que se espera de ellos. Los de arriba quieren que esta persona consiga mejorar la tecnología (signifique eso lo que signifique). Los programadores tienen esperanzas muy diversas: desde que ha llegado un mesías a poner orden, hasta “a mi nadie me va a decir como hacer mi trabajo”. En operaciones, desde el escepticismo hasta “por fin alguien viene a arreglar este desastre”. Pero a la hora de la verdad, nadie tiene 100% claro lo que debe hacer este nuevo equipo.

Así el equipo recién formado se pone a trabajar y a innovar hasta que llega la tentación y caemos en el lado oscuro.

La tentación es que tarde o temprano llegará un proyecto crítico que se está atascando. O un proyecto nuevo que no está en el backlog de ningún equipo, debe hacerse y no queremos retrasar nada. En ese momento la gente de arriba tiene una grandísima tentación: “Podríamos encargarle esta tarea a arquitectura

La tentación es clara:

  • A priori parece que arquitectura no hace nada urgente. No habrá ningún proyecto retrasado.
  • Son los mejores desarrolladores, con lo que el proyecto llegará antes y con mayor calidad.
  • No tienen nada que les distraiga. No hay dependencias con otros proyectos o aplicaciones que les puedan sacar. Por lo que los plazos serán más fáciles de cumplir.

¿Todo bueno y nada malo, no? No. Claro que es malo. Estás escogiendo el camino al lado oscuro, fácil y tentador. Pero que te llevará a convertir tu equipo de arquitectura en un equipo de black ops. Es decir, un equipo de soldados que actúan fuera de la ley en misiones clandestinas. El resultado es que perderás la función de arquitectura.

En una empresa que estuve creé la función de arquitectura y uno de los programadores más senior me dio un consejo que me grabé a fuego: “No caigas en la tentación de darle ningún proyecto. Este tío viene a innovar. Déjale innovar.” Así que me puse en modo protector e intenté no darle nada.

Pero la tentación es fuerte. Y siempre terminaba dándole algo. Por suerte creo que le dí pocas cosas y pudo desarrollar su función (con sobresaliente, debo decir). Pero viví muchos momentos de duda con peticiones críticas sobre la mesa en las que o no le daba a negocio todo lo que me pedía o molestaba al arquitecto.

Mi recomendación es clara: Protege a esa persona o personas. Protégelos todo lo que puedas. Dales carta blanca para que hagan lo que les de la gana. Ese es su trabajo, hacer lo que les de la gana. Simplemente mide sus resultados. Mide si mejoramos o no. Pero dale carta blanca. Y sobretodo, sobretodo no caigas en la tentación. A veces tendremos miedo de no cumplir y tendremos un camino fácil. En esos casos escucha lo que dice el maestro:

Fear is the path to the dark side…fear leads to anger…anger leads to hate…hate leads to suffering.

Yoda, The Phantom Menace

No caigamos en el lado oscuro.

Arquitectura

Sobre el autor

Jose M. Huerta

Jose es Gestor de Proyectos y Gestor de Servicios en Mallorca. Es Ingeniero de Telecomunicaciones y obtuvo el Master of Advanced Studies durante su etapa como investigador. Pero no tardó en abandonar ese mundo y meterse de cabeza en el mundo de las Tecnologías de la Información. Está certificado como ITIL Expert. Tiene amplia experiencia en gestión de servicios, clásica e integrada con desarrollo, gestión de proyectos, usando metodologías clásicas y ágiles, gestión de programas y portfolios, gestión de grandes grupos de personas, localizadas y off-shore, sin dejar de perder de vista el lado técnico y freak del sector. Ha trabajado en varias empresas del sector con distintos roles en áreas tanto de gestión de servicios de soporte como de equipos de desarrollo. Actualmente trabaja en WebBeds, como responsable del equipo de operaciones TI.

2 comments

  1. Julio 24 septiembre, 2018 at 12:32 Responder

    Personalmente, nunca me han gustado esos equipos de arquitectura. Hay tanto mal en ellos que daría para un post. En resumen: silo, sobrevalorados, poco pragmáticos, clasismo, masturbación tecnológica, cuello de botella, gatillazos y el que tú comentas: mal uso.
    Prefiero tener a esos supuestos cracks repartidos en los equipos y fomentar la colaboración interequipos. Podría ver bien montar un equipo reducido para un experimento pero con un objetivo, alcance y resultados claros. Una vez se termina el experimento, el equipo se deshace.

    • Jose M. Huerta 15 octubre, 2018 at 21:19 Responder

      Veo que lo de tener una función de arquitectura no ha funcionado por los sitios en los que has estado. La verdad es que es preferible tener a esos cracks repartidos. Pero a veces creo que es necesario tener un equipo que de rumbo a la organización y le aporte una cultura de mejora. Se debe tratar de evangelizadores. Yo he visto a esa función tener éxito. En cambio el arranque de una nueva cultura teniéndolos repartidos puede hacer que el día a día de cada equipo les coma. Eso también lo he visto, y el cambio nunca llegaba.
      Por supuesto que tenerlos repartidos, si funciona, creo que es mucho mejor.
      Eso sí, si arquitectura se transforma en un grupo elitista, que está en todo lo importante retrasándolo, si monta unas arquitecturas basadas en patrones de moda, pero sin tocar con los pies en el suelo, si van de semi-dioses por la vida, etc., entonces si que no me gusta. Y es fácil.
      Aunque te cojo el testigo, y me preparo un artículo sobre mi opinión de arquitectura centralizada o repartida en los equipos.

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