¿Existe la estrategia ágil?

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Si hay tres conceptos que creo mejor definen al desarrollo ágil son: incremental, cambio y equipo. Incremental, porque se centra en dar “pequeños” pasos cada vez. Incrementa de forma continua el valor que se entrega. Cambio, porque se centra en medir continuamente el entorno y permite cambiar el rumbo rápidamente. Y equipo, porque la gestión se centra en pequeños equipos. Da poder a equipos pequeños (típicamente de menos de 8 personas) para que se gestionen como deseen y puedan evolucionar rápidamente.

Ahora pensemos en la estrategia. Lo primero que me viene a la cabeza es la planificación a largo plazo (habitualmente sobre los 5 años). Y también me viene a la cabeza la coordinación de toda la organización y sus recursos para conseguir los objetivos a largo plazo. ¿Veis la paradoja?

  • Incremental y corto plazo contra largo plazo
  • Orientación al cambio contra planificación
  • Pequeños equipos contra toda la organización

A priori parecen contradictorios. Y de hecho muchos gurús del agilismo te dirán que la estrategia clásica no tiene cabida en el mundo de la transformación digital. Y razón no les falta. Los conceptos de estrategia clásica provienen de un mundo que no se mueve al ritmo frenético que vivimos hoy en día. Les pasa quizás como a ITIL, que se ha quedado obsoleto en algunos conceptos.

Como en todo, no podemos matar medio siglo de conocimientos de un plumazo porque llegue una nueva moda. En una pequeña organización es posible tener una cultura ágil 100%. Pero en una gran organización puede ser muy complicado. Y estoy hablando de organizaciones con 100 o más desarrolladores, en las que es posible tener más de 10 equipos scrum, por ejemplo, y que el scrum de scrums se quede corto. ¿Cómo puede el CEO de esa organización, o los responsables de la estrategia llevar el rumbo?

Un muy buen amigo mio me dice que a los programadores les gusta lo ágil y a los directores la gestión clásica. Que el arte, como gestores de TI, está en hacer que ambos mundos coexistan. Debemos dejar a nuestros equipos auto-organizarse, pero a la vez, dar predicciones y hablar de proyectos clásicos hacia la dirección. La verdad, es que es una tarea muy compleja. ¿Hacer sentir a nuestros programadores que trabajan en un entorno 100% ágil y a la vez hacer sentir a la dirección que hay una estrategia definida? Se puede, pero no es sencillo.

Hay quien dirá que lo suyo es “transformar” al CEO para que abrace realmente la cultura ágil. ¿Pretendemos que el CEO esté al tanto de lo que hacen 20 equipos autónomos?

La realidad es que la estrategia no se puede olvidar. Debe existir. No podemos tener a 20 equipos completamente autónomos correteando por la oficina y esperar a que surja la mente colectiva del enjambre. Hay casos de empresas que lo han conseguido, pero creo que hay muchas que han fracasado.

A lo mejor la estrategia debe “transformarse” y adaptarse a la realidad actual. A lo mejor debería reunirse cada 6 meses el comité que ha desarrollado el plan, para revisarlo y reorientarlo. A lo mejor debe reunirse cada 3 meses, o a lo mejor cada mes. A lo mejor debe perder detalle en el presupuesto, y hacerlo más ágil. No lo sé. Pero tiene que haber una guía, un objetivo, o la empresa estará corriendo como pollo sin cabeza.

Existen multitud de soluciones que están saliendo continuamente para atacar este problema. SAFe, LeSS, DAD, RAGE, … Hay para aburrir. Hay tantas, que algunas son casos particulares de empresas que han conseguido que les funcione y que crean su propio modelo, como Spotify o Valve. Y, como en todo, todas estas nuevas soluciones tienen casi más detractores que seguidores.

No sé cual será la fórmula mágica para solucionarlo. Lo que sí tengo claro, es que debe existir una estrategia en el mundo ágil. No podemos vivir sin ella.

Sobre el autor

Jose M. Huerta

Jose es Gestor de Proyectos y Gestor de Servicios en Mallorca. Es Ingeniero de Telecomunicaciones y obtuvo el Master of Advanced Studies durante su etapa como investigador. Pero no tardó en abandonar ese mundo y meterse de cabeza en el mundo de las Tecnologías de la Información. Está certificado como ITIL Expert. Tiene amplia experiencia en gestión de servicios, clásica e integrada con desarrollo, gestión de proyectos, usando metodologías clásicas y ágiles, gestión de programas y portfolios, gestión de grandes grupos de personas, localizadas y off-shore, sin dejar de perder de vista el lado técnico y freak del sector. Ha trabajado en varias empresas del sector con distintos roles en áreas tanto de gestión de servicios de soporte como de equipos de desarrollo. Actualmente trabaja en WebBeds, como responsable del equipo de operaciones TI.

3 comments

  1. Juan García Flores Chapa 15 octubre, 2018 at 19:03 Responder

    Exactamente las metodologías Agile deben regirse sobre un plan definido y trazado que permita en el tiempo evaluar el impacto y el valor que aportan los resultados de los componentes logrados en los proyectos ágiles terminados y el avance presupuestal vs la productividad, los logros y la aportación marginal de utilidades en los servicios, ventas, rendimientos y demás soportes de la organización, que pueden mantener a dichos equipos, evaluar su trascendencia dentro de la misma y el aporte a la eficiencia y a la obtención de las metas que hagan sobrevivir a las organizaciones, no que las desangran como rémoras al obtener un pequeño pedazo de los frutos económicos que los resultados derivados de soluciones temporales que cuestan minucias, pero no agregan o aportan sustancia a las utilidades económicas del grupo, sea en organizaciones comerciales o sin fines de lucro, ya que de éstas últimas se desvían fondos para el beneficio que deben otorgar y se destinan a esos grupos anárquicos de programadores ágiles que no tienen compromiso con la organización y entregan soluciones acéfalas por partes y nadie termina al final, perjudicando más de lo que pueden aportar.

    • Jose M. Huerta 15 octubre, 2018 at 21:14 Responder

      Yo no lo pintaría tan negro como para hablar de “programadores anárquicos” o “desangran como rémoras”. Creo que intentan hacer lo mejor para la organización y que la mayoría de veces si que están comprometidos. Pero sin rumbo definido cada grupo remará en una dirección y el valor otorgado en conjunto no será tan elevado. Por eso creo que sí que es necesaria la estrategia, aunque apuntemos a la agilidad.
      Gracias por comentar, aportas otra visión que resulta muy beneficiosa.

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