Lo dice el manifiesto, lo dice la biblia

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El manifiesto para el desarrollo ágil de software es quizás la revolución más grande que ha tenido la gestión de las TI. Creo que ha cambiado completamente las reglas de juego. Pero no deja de ser un escrito firmado por “unos cuantos cracks” del mundillo del desarrollo. Y me da la impresión de que la gente lo trata como un texto sagrado.

Una de las características que más valoro en los miembros de mi equipo es el pensamiento crítico. Es decir, la capacidad de dudar de todo lo que se nos cuenta, y la necesidad de buscar pruebas y contrastarlo. Es decir, la capacidad de tener opinión propia y no simplemente acatar todo lo que se nos dice. Por ello, me choca mucho cuando el único razonamiento que algunas personas esgrimen en conversaciones es “tal persona dice esto”. Es una mezcla entre un HiPPO y la falacia del argumento ad hominem. Básicamente, sólo por lo que lo diga tal o cual persona, ya debe ser cierto. Este comportamiento es típico de fanáticos. Es decir, de aquellas personas para las que determinada tendencia es lo mejor del mundo y lo demás es una mierda.

En el mundo del desarrollo ágil el manifiesto es quizás el texto máximo que nadie se atreve a contradecir. Si lo dice el manifiesto es que es cierto, y punto en boca.

Padre, tengo un amigo que me pide ayuda, pero ya me ha fallado antes dos veces, ¿qué debería hacer?

Hijo mío, la biblia nos enseña a perdonar al prójimo.

Si es un acto de fe lo que te mueve, lo anterior puede tener sentido. Pero si no es así, y hablamos del entorno profesional:

Scrum Master, de administración nos piden un informe nuevo que ya podrían sacar si usan la pantalla de contabilidad y filtran, pero dicen que no les es cómodo. ¿Qué debería hacer?

Team member, el manifiesto nos dice en uno de sus principios que debemos simplificar y maximizar el trabajo no realizado.

¿De verdad que a nadie le chirría esto? Pues lo vemos todos los días. Y es argumento habitual de los miembros más influyentes de la comunidad.

A ver, que estoy de acuerdo en minimizar funcionalidades y de no hacer cosas superfluas. Si me leéis habitualmente ya sabéis que soy super contrario al gold plating. Pero he pasado por ello, he pecado de gold plating, y he aprendido del fallo. He vivido el desarrollo clásico y he gastado tiempo documentando, procedimentando, creando planes y muchas más malas prácticas. Sé lo que hay al otro lado y puedo considerar, con criterio, si lo que indica el manifiesto es bueno o no.

Y luego está la extensión del manifiesto: cualquiera de los firmantes iniciales, ahora tienen tratamiento de profetas. Muchos de ellos ahora opinan cosas diferentes y están abiertamente en contra. ¿Todos tienen razón? Es imposible. Por lo tanto, que lo diga tal o cual persona, no debería ser argumento suficiente.

Mi consejo

No deberías leer las máximas y creértelas sin más. No deberías dejar que una frase dicha por fulanito o menganito se convierta en verdad sólo porque la han dicho ellos. Leerlos esta bien para recoger la idea. Pero tienes luego que repensarla tu mismo y creértela. Tienes que entenderla y valorarla. Si no, no eres más que otro feligrés sin cerebro que quiere aplicar “Agile”, en vez de alguien cree realmente en este paradigma y conseguirá ser ágil de verdad.

AgileManifiesto

Sobre el autor

Jose M. Huerta

Jose es Gestor de Proyectos y Gestor de Servicios en Mallorca. Es Ingeniero de Telecomunicaciones y obtuvo el Master of Advanced Studies durante su etapa como investigador. Pero no tardó en abandonar ese mundo y meterse de cabeza en el mundo de las Tecnologías de la Información. Está certificado como ITIL Expert. Tiene amplia experiencia en gestión de servicios, clásica e integrada con desarrollo, gestión de proyectos, usando metodologías clásicas y ágiles, gestión de programas y portfolios, gestión de grandes grupos de personas, localizadas y off-shore, sin dejar de perder de vista el lado técnico y freak del sector. Ha trabajado en varias empresas del sector con distintos roles en áreas tanto de gestión de servicios de soporte como de equipos de desarrollo. Actualmente trabaja en WebBeds, como responsable del equipo de operaciones TI.

7 comments

  1. Julián Gómez 11 julio, 2018 at 10:37 Responder

    Totalmente de acuerdo Jose. Los actos de fe hay que dejarlos para las religiones, en el resto los actos deben ser demostrados. Los principios ágiles son interesantes por lo que significan, por el sentido que tienen y no por ser los nuevos mandamientos de la nueva fe de la agilidad. Hay que entender cual es la necesidad y cual la forma de solucionarla porque dentro de unos años pueden que, como diría Groucho Marx, no son sirvan estos principios y tengamos que coger otros.

    Gracias por la reflexión!

  2. Julio 30 julio, 2018 at 13:47 Responder

    Creo que sería más falacia de autoridad que ad hominen. Que además tiene un nombre que me encanta: magister dixit.

    Partiendo de: cuestiónatelo todo (no podría estar más de acuerdo con eso); en realidad estás hablando de los principios del manifiesto. Y el principio en concreto dice: La simplicidad, o el arte de maximizar la cantidad de
    trabajo no realizado, es esencial.
    Yo creo que está escrito de forma abierta a propósito para que no caer en el extremismo. Pero claro, me creo perfectamente la historia que cuentas. Aunque lo veo más un problema de personas y comunicación que del Manifiesto. Con gente así, la vas a tener ya sea con el Manifiesto en medio, la guía de Scrum, el Pragmatic Programmer o la última referencia que quiera sacarse. Encima citándola mal, claro.

    Personalmente, suelo recurrir al Manifiesto a menudo. En concreto a esta parte: estamos descubriendo formas mejores de desarrollar software, tanto por nuestra experiencia como ayudando a terceros. Esta frase, normalmente olvidada, rebosa humildad y mejora continua. Lo cual aplica a entender que el Manifiesto y sus principios pueden ser cuestionados. Y como tú dices, no debe ser tratado como una Biblia.

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