¿Qué significa ir rápido?

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Uno de los temas más controvertidos es el de la velocidad de los equipos ágiles. Muchos no miden la velocidad y los que la miden se quedan en un número. Número adimensional que no se puede comparar con las medidas de otros equipos porque para empezar no sabemos si la base de medida es la misma. Y tampoco con nosotros mismos en el tiempo, porque quien nos dice que los criterios de puntuación no han variado.

Quien no mide la velocidad puede no hacerlo por pereza, por desconocimiento o por el firme convencimiento de que no sirve para nada medir la velocidad.

¿Así vamos rápidos o no vamos rápidos?

Medir con un número la velocidad del equipo nos puede servir para hacer la predicción de si llegaremos o no al objetivo del sprint. Pero para poco más. Y no le quito valor. Sólo por esto ya vale la pena medir la velocidad. Pero no nos engañemos con que la velocidad nos diga si el equipo es rápido o no; si el equipo es más rápido que otro equipo; si el equipo se está volviendo más rápido o más lento; o si el equipo merece una subida de sueldo o no.

Yo creo que más que medir con un número la velocidad que llevamos, debemos pensar ¿Somos rápidos?, ¿Tenemos la velocidad que necesita el negocio?. Porque esa es la que creo que es la mejor definición de ir rápido. Somos rápidos cuando nuestro ritmo de entrega satisface a negocio.

La rapidez debería ser siempre el objetivo a mejorar por el equipo. Una vez alcanzado el nivel de calidad adecuado, el objetivo debe ser la velocidad.  Debemos ir tan rápido como la calidad nos permita.

Rapidez no versa sólo sobre cuanto trabajo sacamos al día. Cuando alguien nos pide algo le da igual si está en backlog o realizándose. Al final cuando se pide algo se tarda días, semanas, meses o años. Y esto es muchas veces lo que define la percepción. ¿Cuanto tardamos en entregar lo que nos piden? ¿No es esa una mejor idea de la velocidad que percibe negocio?

Además, no sólo negocio nos pide cosas. Es habitual que otros equipos o áreas de TI nos pidan cosas. ¿Solemos ser los que paramos el desarrollo de otros equipos? ¿Somos el stopper? ¿Siempre están por vosotros? Eso os dirá si sois más rápidos o no.

Ser rápido no sólo es trabajar rápido. Es también hacer lo que se necesita. Mucho ojito con el gold plating. Hacer cosas que realmente no aportan valor o adornar el trabajo con cosas que no se han pedido son grandes reductores de velocidad.

Antes he dicho que ser rápidos es entregar antes de lo que negocio necesita o espera. Una manera de conseguirlo es bajando las expectativas de negocio. Abusar de colchones o acostumbrar a negocio de nuestra lentitud, no es conseguir velocidad. El camino es mejorar no acostumbrar a la mediocridad.

Y para acabar, querría añadir que vosotros y sólo vosotros sois responsables de vuestra velocidad. No busquéis culpables fuera cuando tenéis las herramientas para el éxito en vuestro poder.

Velocidad

Sobre el autor

Jose M. Huerta

Jose es Gestor de TI en Mallorca. Es Ingeniero de Telecomunicaciones y obtuvo el Master of Advanced Studies durante su etapa como investigador. Pero no tardó en abandonar ese mundo y meterse de cabeza en el mundo de las Tecnologías de la Información. Está certificado como ITIL Expert. Tiene amplia experiencia en gestión de servicios, clásica e integrada con desarrollo, gestión de desarrollo de software, usando metodologías clásicas, o desarrollo ágil, gestión de programas y portfolios, gestión de grandes grupos de personas, localizadas y off-shore, sin dejar de perder de vista el lado técnico y freak del sector. Ha trabajado en varias empresas del sector con distintos roles en áreas tanto de gestión de servicios de soporte como de equipos de desarrollo. Actualmente trabaja en WebBeds, como responsable del equipo de operaciones TI.

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