Ser ágil es la meta, no el camino (ii)

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En mi anterior artículo fui directo al grano. Tan directo, que bastantes personas entendieron algo diferente de lo que quería explicar. Cuando es una persona la que me entiende mal, puedo pensar que tiene un problema. Cuando son varias, probablemente el problema lo tengo yo. Así que toca aclarar, matizar, un par de conceptos, con la esperanza de que caiga mejor.

El objetivo definitivo de TI es aportar valor

El objetivo definitivo de TI es aportar valor a la organización. Creo que quien no esté de acuerdo con esto, tiene un problema. Y digo TI, en vez de desarrollo adrede. Porque no me limito a desarrollo, incluyo todas las demás áreas de TI, y a cualquier forma en la que esté organizado.

Entonces, ¿no me estoy contradiciendo al decir que la meta es ser ágil? Sí, si entendemos meta como definitivo. No si lo entendemos como una meta (sí, ya sé que dije “la” meta y no una meta). A eso me refiero, es una meta. Pero no la meta definitiva. De hecho, creo que se hubiese entendido mejor si se llamase “Ser ágil es un objetivo, no un camino”. Pero la metáfora, camino-meta es más chula. Probablemente por eso la escogí. ¿Hubiese sido mejor coger la metáfora viaje-destino? Probablemente.

Objetivos parciales y finales

Como siempre suelo hacer, una metáfora para aclarar los conceptos:

Pedro es lanzador de martillo de élite y aspira a la medalla de oro. Se ha puesto como objetivo lograr levantar 150 Kg, para así fortalecer sus brazos.

¿Es su objetivo final levantar 150 Kg? No. Es un objetivo que se ha puesto porque sabe que alcanzar ese estado le ayudará a lanzar más lejos. Pero es que ese tampoco es su objetivo final. Su objetivo final es obtener el oro. ¿Veis por donde voy?

Al final, la idea que intento expresar es que ser ágil es una cualidad que queremos alcanzar, un estado. Es un objetivo parcial que nos planteamos para conseguir estar en mejor posición de entregar el máximo valor posible a negocio. Resumiendo, es un tema de semántica.

Ser o no ser ágil

Esta es una cuestión completamente fuera del alcance del artículo. Yo he asumido que la mejor forma de conseguir responder rápidamente a las necesidades que nos plantean es desarrollando de forma ágil. Si te crees esta premisa, entonces es comprensible que quieras ser ágil, para poder dar valor a negocio, y que te pongas como meta ser ágil. Pero siempre lo haces, porque confías en que eso le beneficiará a la organización.

De hecho, si leemos los principios del manifiesto para el desarrollo ágil casí vemos que es sinónimo de entregar valor. Si eres ágil, tu máxima prioridad sera satisfacer al cliente mediante la entrega temprana y continua de software valioso (1er principio). Aceptarás el cambio porque entiendes que eso hace más competitivo a tu cliente (2º principio). El software funcionando (el que entrega valor) será tu medida de progreso (7º principio). Y puedo seguir hasta aburrirte.

Es una respuesta a las necesidades de negocio. Es una forma de trabajar con él y de entender el valor que le entregamos. Y si eso no te lo crees, pues entonces el artículo (y cualquiera sobre agilidad) carecerá de sentido.

Diferencia entre meta y camino

Cuando hablo que ser ágil es la meta y no el camino me refiero a que ser ágil es lo que queremos conseguir y no la forma (siempre pensando en ese objetivo parcial). Hacer reuniones diarias no es ser ágil, aunque te puede ayudar a conseguir serlo. Nombrar un product owner no te hace ágil, aunque te puede ayudar. Y así con múltiples otras cuestiones.

Volviendo a la metáfora del lanzador de martillo. Comer 4 huevos cada día no es levantar 150 Kg, aunque te puede ayudar. Aplicar el método del libro “Levanto 150 Kg, por John Smith” no te hace automáticamente que los levantes.

El espíritu del artículo

Puede que no me exprese bien. O puede que se le busque la puntilla. Pero el espíritu, lo que realmente quiero indicar, es que ser ágil no es aplicar una determinada forma de trabajar. No es implantar Scrum. Ni es implantar DevOps. Da igual las técnicas que hagas, que escojas o que te inventes. Nada de eso es ser ágil. Ser ágil es el resultado. No digo que no puedas aplicar muchas de esas técnicas, pero no puedes quedarte satisfecho diciendo “Somos ágiles, hemos implantado Scrum”. Estoy cansado de ver en mil sitios equipos Scrum que dicen ante un cambio urgente “Espera al siguiente Sprint planning”. Si te creas una metodología rígida de la que no sales, has procedimentado. No te has alineado con negocio. Si negocio se “molesta” porque eso de Scrum es una patraña… no eres ágil. A lo mejor lo has implantado mal o bien. Eso me da igual.

Resumiendo:

Ser ágil no es un conjunto de técnicas que puedas aplicar, sino algo que puedes conseguir.

Sobre el autor

Jose M. Huerta

Jose es Gestor de Proyectos y Gestor de Servicios en Mallorca. Es Ingeniero de Telecomunicaciones y obtuvo el Master of Advanced Studies durante su etapa como investigador. Pero no tardó en abandonar ese mundo y meterse de cabeza en el mundo de las Tecnologías de la Información. Está certificado como ITIL Expert. Tiene amplia experiencia en gestión de servicios, clásica e integrada con desarrollo, gestión de proyectos, usando metodologías clásicas y ágiles, gestión de programas y portfolios, gestión de grandes grupos de personas, localizadas y off-shore, sin dejar de perder de vista el lado técnico y freak del sector. Ha trabajado en varias empresas del sector con distintos roles en áreas tanto de gestión de servicios de soporte como de equipos de desarrollo. Actualmente trabaja en WebBeds, como responsable del equipo de operaciones TI.

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