Sobre evolución de las especies y duración de Sprints

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Un Sprint es un ciclo con un principio y un final. A cada ciclo las cosas pueden haber ido bien o mal. Podemos haber conseguido objetivos o no. Podemos haber aprendido. Cada Sprint nace, se desarrolla y muere. Como una generación en una especie. Y eso me lleva a un paralelismo importante, que ligo con la evolución de las especies.


Cuando uno ve los grandes dinosaurios o las grandes ballenas piensa que eso les da una gran ventaja evolutiva. En novelas de ficción vemos como seres superiores a los humanos son más altos que ellos (como los Elfos de Tolkien) e inclusos los dioses griegos solían considerarse gigantes. Ser grande a priori es bueno. Pero trae consigo un alto peaje: recursos necesarios y el tiempo de la generación. Un animal grande necesita comer mucho para mantenerse y necesita mucho tiempo antes de ser fértil. Así hay insectos que un día pueden completar un ciclo y animales que requieren décadas para poder completarlo.

Resumiendo: El grande se puede comer al pequeño. Pero el pequeño se adapta al entorno más rápidamente.

Por lo que si la especie se encuentra en un entorno hostil, tiende a aumentar su tamaño, aunque esto le reste adaptabilidad. A la que esa necesidad desaparece, los miembros más pequeños están mejor preparados y trasmiten antes los genes, con lo que mengua la especie.

Un ejemplo de esto es el Homo Floresiensis. Una especie de hombre que se encontró en la Isla de Flores (Indonesia). Se cree que evolucionó del Homo Erectus pero que al quedar atrapado en una isla, sin depredadores a su alrededor, la especie evolucionó a un “modelo” más pequeño.


Podemos encontrar un paralelismo con la duración de los Sprints. Sprints más cortos nos permitirán conocer resultados antes, evolucionar antes, detectar fallos antes. Son grandes ventajas. También la planificación es más sencilla y exacta. Sprints de una semana pueden ser perfectos si somos capaces de trabajar así. Pero si las interacciones son complejas, las historias no somos capaces de romperlas en trozos manejables y queremos ser inmunes a posibles incidencias que nos amenacen dia y noche, los Sprints largos nos pueden proteger. Un Sprint largo es más difícil que sea “atacado” por incidencias graves en producción. Vamos, lo puede atacar, pero el impacto, se suaviza. Dos días de parón en 20 días de Sprint es asumible. 2 días en un Sprint de 5 es mortal.

Así, como especies podemos ver como tender a Sprints cortos nos proporciona suculentas ventajas. Pero a veces, por los motivos que sea, el entorno no nos deja y tenemos que sacrificar la rápida evolución por mayor tamaño.

¿Cual es tu entorno? ¿Es tranquilo y te deja tener sprints cortos? ¿O es agresivo y te obliga a sprints largos?

SCRUMSprint

Sobre el autor

Jose M. Huerta

Jose es Gestor de Proyectos y Gestor de Servicios en Mallorca. Es Ingeniero de Telecomunicaciones y obtuvo el Master of Advanced Studies durante su etapa como investigador. Pero no tardó en abandonar ese mundo y meterse de cabeza en el mundo de las Tecnologías de la Información. Está certificado como ITIL Expert. Tiene amplia experiencia en gestión de servicios, clásica e integrada con desarrollo, gestión de proyectos, usando metodologías clásicas y ágiles, gestión de programas y portfolios, gestión de grandes grupos de personas, localizadas y off-shore, sin dejar de perder de vista el lado técnico y freak del sector. Ha trabajado en varias empresas del sector con distintos roles en áreas tanto de gestión de servicios de soporte como de equipos de desarrollo. Actualmente trabaja en WebBeds, como responsable del equipo de operaciones TI.

4 comments

  1. Gonzalo 29 octubre, 2018 at 16:33 Responder

    Jose, solo una cosa, la evolucion no es adaptarse mejor, no es que una especie se adapta mejor, sino que un cambio, que es azaroso, y que provoca una mejora de adaptabilidad, pueda reproducirse mas y con eso dejar mas desendencia, que hara que esa mejora se propague,… no es que se adaptan por ser mas chicos, sino que fueron mas chicos, eso les dio una ventaja y se propago, se entiende la diferencia? No es planeada, ni que el entorno hace que se genere un cambio, sino que el cambio sirve, se propaga…
    A esto voy que segun lo que planteas, tal vez lo mejor es, probar diferentes tiempos de sprint y con eso ver cual fue el que mas nos favorecio, y “reproducirlo”, tal vez en un proyecto lo mejor por lo cambiante sea 1 semana, en otro 2 y en otro 3…. probar, ver si el cambio nos da mas adaptabilidad o no, y con eso seguir.
    Excelente blog

    • Jose M. Huerta 5 noviembre, 2018 at 07:08 Responder

      Lo que digo es que como la vida es más corta, en el mismo intervalo de tiempo pasan más generaciones. Cada generación es una oportunidad de evolución. Con lo que ante un cambio de entorno las especies con un ciclo de vida más corto se adaptarán más rápido.
      Por supuesto que hay que mirar a ver con qué duración de sprint estamos más cómodos como equipo. Lo único que indico es una variable, de las muchas que hay, que afectarán a esta decisión.

  2. Julio 7 noviembre, 2018 at 17:49 Responder

    Nunca me ha convencido que la duración del sprint tenga que ser fija durante todo el proyecto. La duración de nuestros sprints (en realidad no hacemos un Scrum canónico) depende de lo que necesite negocio, la capacidad del equipo y el estado de lo que llamas ambiente hostil. Lo que hacemos es que si el sprint se va a ir a más de 3 semanas, usamos 2, uno primero interno que no llega a Producción y luego el final. El primero suele tener una demo interna para recoger feedback y a veces tiene consecuencias en el segundo.

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