La ley del huevo frito

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Hace ya bastantes años tuve una conversación con un amigo que regenta un bar, de la que todavía me acuerdo. Gran lección ese día. Me comentaba que se iba a ir de vacaciones una semana y que cerraba el bar esos días. Yo le pregunté que por qué lo cerraba. Tenía gente contratada. ¿No podría dejarlo a cargo de esa gente? Me dijo que no podía fiarse. Y entonces me sacó esta gran perla:

Mira, para ganarte un cliente fiel, tienes que hacer 100 huevos fritos perfectos. Hasta que no se ha comido 100 huevos fritos perfectos, no es fiel del todo. Pero basta que luego le hagas uno mal, y lo pierdas. Basta que un día no le pongas esa galletita al lado del café, o que le quieras cobrar la tapa de antes de comer y que nunca le cobras, para que se moleste y no lo vuelvas a ver.

Eso me dejó pensando y no tardé en darme cuenta de que esa teoría de los 100 huevos fritos se podía aplicar en multitud de escenarios.

Así elaboré la que yo llamo la ley del huevo frito:

El trabajo necesario para ganarse la confianza de la otra parte en una relación es muy elevado, mientras que un simple descuido puede deshacer todo lo invertido.

La ley del huevo frito se aplica en cualquier tipo de relación. Pero yo destaco tres escenarios:

Relación cliente proveedor

Da igual que sea entre personas o entre empresas. Un proveedor debe siempre cuidar la relación. Una vez, una sola vez en la que el cliente vea que le están timando, que se están aprovechando o que le están engañando y se puede perder toda la confianza que se ha ganado.

Esto es algo que creo que muchas veces los comerciales no entienden. Parece que todo vale con tal de vender. ¡Hasta la mentira!. Yo puedo entender muchas cosas, pero no que un proveedor me mienta. Eso lo tacha para siempre de la lista.

Relación con tu jefe

Tu jefe, sobretodo si es un jefe distante, te medirá por el volumen de fallos. Haz un par de cagadas y ya lo tendrás opinando mal de ti. Las cagadas pesan muchísimo más que los éxitos. Así hay que cuidarse mucho de cumplir los compromisos que adquirimos con él, y vigilar el no ponerle en posición comprometida. Ya puedes haber ahorrado a la empresa un millón de €, que si haces una cagada en la que pierden 50.000 €, sólo se acordará de eso.

Relación con tu equipo

Tu equipo te evalúa. Lo hace todo el día. Y créeme, no quieres tener un equipo en contra. Puedes estar día y noche trabajando esa relación que basta un día en la que lo cagues con algo personal, y perderás todo lo ganado.

Conclusiones

No te engañes pensando en que en una relación se restarán las cosas buenas de las malas para ver el resultado. Una mala, puede anular todo lo bueno que se haya hecho hasta el momento. Por eso hay que mimar mucho las relaciones en nuestro entorno. Sin descanso. O podremos ver como todos los huevos fritos que hicimos perfectos se olvidan porque en uno se nos cuajó la yema.

Sobre el autor

Jose M. Huerta

Jose es Gestor de Proyectos y Gestor de Servicios en Mallorca. Es Ingeniero de Telecomunicaciones y obtuvo el Master of Advanced Studies durante su etapa como investigador. Pero no tardó en abandonar ese mundo y meterse de cabeza en el mundo de las Tecnologías de la Información. Está certificado como ITIL Expert. Tiene amplia experiencia en gestión de servicios, clásica e integrada con desarrollo, gestión de proyectos, usando metodologías clásicas y ágiles, gestión de programas y portfolios, gestión de grandes grupos de personas, localizadas y off-shore, sin dejar de perder de vista el lado técnico y freak del sector. Ha trabajado en varias empresas del sector con distintos roles en áreas tanto de gestión de servicios de soporte como de equipos de desarrollo. Actualmente trabaja en Sunhotels, como responsable del equipo de operaciones TI.

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