El decálogo del jefe

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Hace 30 años, e incluso antes, era común ver colgado de las paredes de los despachos “el decálogo del jefe”. Diez normas, en tono de humor, para que todos conozcan que están en el despacho del jefe. El decálogo, aunque hay distintas versiones, rezaba así:

  1. El jefe tiene razón
  2. El jefe siempre tiene razón
  3. Incluso si el jefe no tiene razón, se aplican los artículo 1 y 2.
  4. El jefe no duerme, medita.
  5. El jefe no come, se nutre.
  6. El jefe no bebe, degusta.
  7. El jefe no llega tarde, se ha visto demorado.
  8. El jefe no lee el periódico en la oficina, se informa.
  9. El jefe no se toma libertades con su secretaria, la educa.
  10. Los empleados que entran en la oficina con ideas propias, salen con las del jefe.

Todo un conjunto de “buenas prácticas” para los jefes.

Ser “jefe” no está de moda

La palabra jefe implica todo lo que pone este decálogo. Por ello no me gusta ser “jefe de proyecto” o “jefe de servicio”. Me gusta más “gestor”, “líder” o “coordinador”.

Ya sé que por el hecho de ser jefe no tienes que aplicar lo anterior, pero es la connotación de la palabra lo que me preocupa. Me gusta más verlo como que tengo una responsabilidad diferente en el equipo, más que como “jefe”.

El jefe tiene razón

Un buen “jefe” se equivoca en sus razonamientos. Pero lo mejor de todo, reconoce públicamente con su equipo sus errores. No se trata de desprestigiarnos día y noche. Pero sí hacer honor a las evidencias.

Tapar nuestros errores sólo conseguirá que, además de que sepan que hemos cometido un error (porque no son tontos) hagamos el ridículo intentándolo tapar.

Ser jefe tiene ventajas

Un jefe debe predicar con el ejemplo. Si exiges a tu equipo disponibilidad para quedarse alguna tarde trabajando, debes ser el primero en dar el callo. Si les exiges que no tarden una hora en la merienda, debes ser el primero en tardar menos.

Eso de que el jefe “no come, se alimenta”, “no bebe, degusta” es de risa. Lo que hagas tú, es lo que puedes exigir a tu equipo, no menos.

Educar a la secretaria

A lo mejor hace 30 años esto era gracioso. Hoy en día ha perdido toda la gracia.

Las ideas son del jefe

Y por último, la última regla que me parece la mejor de todas. Implica dos cosas:

  • Primero, que si un empleado tiene una buena idea, el jefe la hace suya.
  • Que la decisión final la toma el jefe sin contar con los demás.

Vamos por partes. En la primera afirmación tenemos una de las grandes malas prácticas de algunos “jefes”. Apropiarse de las ideas o iniciativas de miembros de su equipo. Si lo haces conseguirás dos cosas: desmotivar al empleado por no reconocer su trabajo y ponerte en evidencia a todos los niveles. Las cosas al final se saben y la gente reconocerá en tí a un trepa.

En la segunda afirmación hay casi todavía más peligro. La decisión debe basarse en la opinión y el criterio de los expertos. El jefe no es el que más sabe de todo en el equipo. Para eso tiene un equipo. Así que hay que saber delegar la toma de decisiones. Si en mi equipo tengo un admin de linux y me dice que habría que instalar un parche de seguridad lo antes posible, tendré que delegar en él la decisión de hacer ese cambio, porque mis conocimientos de linux son cortitos. Además eso motiva mucho al equipo. Aplicar tu criterio sin tener en cuenta a tu equipo sólo porque eres el “jefe” es una mala idea.

Sobre el autor

Jose M. Huerta

Jose es Gestor de TI en Mallorca. Es Ingeniero de Telecomunicaciones y obtuvo el Master of Advanced Studies durante su etapa como investigador. Pero no tardó en abandonar ese mundo y meterse de cabeza en el mundo de las Tecnologías de la Información. Está certificado como ITIL Expert. Tiene amplia experiencia en gestión de servicios, clásica e integrada con desarrollo, gestión de desarrollo de software, usando metodologías clásicas, o desarrollo ágil, gestión de programas y portfolios, gestión de grandes grupos de personas, localizadas y off-shore, sin dejar de perder de vista el lado técnico y freak del sector. Ha trabajado en varias empresas del sector con distintos roles en áreas tanto de gestión de servicios de soporte como de equipos de desarrollo. Actualmente trabaja en WebBeds, como responsable del equipo de operaciones TI.

5 comments

  1. De la ciudad 11 marzo, 2019 at 15:25 Responder

    Bueno, en mi caso yo valoro muy bien este artículo, pero quitando todos esos tópicos de que “el jefe siempre tiene razón” o de que “el jefe no se toma libertades con su secretaria, la educa” yo en mi caso por mucho que abuse o me meta muchas broncas que hieran mis sentimientos y a mi persona yo en ese caso no voy a hacerle frente al jefe ni a quejarme ante él, pero es por una sencilla razón haciendo uso de la razón y la conciencia que yo tengo, y es porque si hago eso al único que estoy atacando es a mí mismo me explico porque enfrentándome contra mi jefe yo voy a acabar siendo el único perjudicado por ello y además de una manera muy importante, es por el hecho de que el jefe aunque a veces pueda cometer ciertos abusos contra sus trabajadores tiene mucha autoridad que los emplados no podemos controlar ni tan siquiera al ser además legal en las leyes estatales, en lo cual a la hora de despedirnos por enfrentarlos al jefe él mismo puede tomar la decisión sin problema alguno ya que además eso es además de por ley de igual forma como tener mucha autoridad los jefes al menos hacia sus empleados claro de despedirlos y eso es un perjuicio muy grave para los empleados ya que perdiendo su trabajo por ello acaban en el paro y con mucha probabilidad de que sea por mucho tiempo con mucha dificultad para encontrar otro empleo más aún con esta crisis económica, pero encima ese despido por enfrentarte ante el jefe es un despido disciplinario el cual no te da ni siquiera derecho a cobrar una indemnización por él. Lo cual sacando conclusiones yo sería como muchos también de los que veneran a los jefes aunque ellos mismos se equivoquen y quieran indebidamente tener la razón lo hago simplemente por miedo no por otra cosa especialmente miedo a que pierda ese trabajo y vuelva al paro y me convierta en otro indigente sin dinero ni recursos, o es más hasta incluso sería hasta de los que se atreviesen a hacer la pelota a los jefes al menos para obtener algo a cambio de ellos, en este caso si me llegase el momento de mi jubilación y tener mi pensión de jubilación contributiva completamente asegurada, en ese caso si me cruzase otra vez con mi jefe al que tanto respeté y veneré al menos por mi bien aunque me haya caído muy mal si vuelve otra vez de nuevo a actuar de forma grosera y lastimando la dignidad de mi persona de nuevo justo ahí sí que le responderé a base de bien con una bronca monumental y hasta incluso de una forma muy grosera y agresiva para devolverle a su vez todas las broncas que el me soltó cuando estaba trabajando en su empresa como empleado, porque yo además hasta incluso tengo más carácter de lo que parece.

    • Jose M. Huerta 11 marzo, 2019 at 21:37 Responder

      Creo que tu punto de vista es el del subordinado frente al jefe. Yo intentaba expresar el artículo sobre cuando eres tú el que eres el jefe de alguien. Lo que intentaba decir es que el jefe no debe abusar de su posición y menospreciar al empleado. Como tu dices, por “miedo”, puedes aguantar a un jefe que abuse. Pero a la que te salga una oportunidad lo dejarás tirado. Y por mucha crisis en la que estemos, las oportunidades terminan llegando.

  2. De la ciudad 12 marzo, 2019 at 03:10 Responder

    Yo realmente también tengo defectos un tanto similares a los de muchos jefes autoritarios no crea, yo también soy de los que también le gusta ser muy respetado de una forma incondicional sin hacer méritos para ello, de los que desean también obtener privilegios, además soy un tanto arrogante y a su vez también egocéntrico sobre todo en el aspecto más material o palpable en cuanto a codiciar un trato mucho más especial por parte del resto de la gente muy lleno de ventajas y respeto total e incondicional, soy además soy de las personas que desean ser el centro de atención y también de los que desean tener más cosas para comer disfrutando y otras cosas más materiales como casa, coche, televisores, ordenadores y otras cosas para tener la vida más fácil, además soy demasiado hedonista pero no acercándome al hedonismo de Epicuro ya que él realmente ese personaje histórico defendía el hedonismo racional sino que soy un hedonista que sólo busca placer sin el más mínimo dolor ni sufrimiento pero tampoco sin hacerse daño a su propio cuerpo como en el caso de beber alcohol en exceso o fumar, que en muchos casos también aún siendo y actuando como subordinado sin demostrarlo en la empresa donde trabajo aunque actúe ante mi jefe como subordinado que se somete ante el jefe para evitarse males para él mismo no por otra cosa en ciertos casos a veces también podría hasta sentirme superior incluso a él pero sólo dejándolo en mi mente o hablando en privado pero no con mis compañeros de trabajo porque podría salirme algún chivato traidor de ahí, sino que sólo ante mi familia y amigos de mayor confianza que se muestren fieles de verdad ante mí, también puedo hasta ser oportunista y algo aprovechado y también hasta incluso a veces si tengo la oportunidad que casi nunca me sale comportarme como un tirano ante la gente para sacar algún beneficio de ella siendo demandante y exigente para poder conseguir lo que quiero a veces si pudiera incluso presionando, es decir tengo montones de defectos más de lo que usted cree. Pero por otro lado soy también otra persona ambiciosa que no se rinde a la hora de conseguir lo que quiere aunque sea sólo en forma de algún privilegio o beneficio palpable, útil y aprovechable por mí por mi tendencia más materialista, una persona que sale de su zona de confort tan solo para poder vivir en una situación más confortable, que sus metas son principalmente para conseguir algo a cambio más material como dinero para conseguir alimentos u otras cosas para poder tener una vida más fácil y con menor o incluso nulo sufrimiento mucho mejor, entre otras cosas porque yo carezco de motivación y menos aún si es de logro ya que sólo en cuanto al trabajo o los logros sólo son para un fin en beneficio mío normalmente más material pero aún con ideas y procedimientos más morales y decentes de ganarme ese sueldo para cambiarlo luego por alimentos y otras cosas para tener una vida más fácil y cómoda desde mi propio esfuerzo no desde acciones delictivas como el robo o el fraude.

  3. Hernán Medina 29 marzo, 2019 at 00:20 Responder

    El Decálogo del Jefe lo leí hace más de 40 años y venía impreso en un banderín rojo que recuerdo gratamente
    Innovar es bueno, copiar no tanto
    Abrazo

    • Jose M. Huerta 2 abril, 2019 at 08:41 Responder

      No acabo de entender a qué viene “Innovar es bueno, copiar no tanto”. ¿Lo dices porque el decálogo es viejo y lo estoy copiando? Es lo primero que digo en el artículo, que tiene más de 30 años…

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