Poder y Responsabilidad

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Dos palabras con mucho significado y que representan dos caras de una misma moneda. La una no puede existir sin la otra. Deben estar en perfecto equilibrio, y si ese equilibrio se rompe, el resultado es el caos.

Cuando hablamos de tener poder nos referimos a tener la capacidad de tomar decisiones, de realizar acciones, de conocer determinada información o de tener una determinada capacidad. Un equipo, un individuo o un rol puede tener un determinado poder en alguna materia. Por ejemplo, que nuestro usuario tenga permiso de admin en un servidor es tener poder. Que nuestro equipo pueda ordenar una release de forma unilateral es tener poder. Que podamos decidir que historia de usuario atender primero, es tener poder. Elegir qué librería usar o qué arquitectura aplicar, es tener poder. Hay muchas variedades de poder. Pero al final es la capacidad de hacer determinadas cosas aplicando nuestro propio criterio.

Cuando hablamos de responsabilidad hablamos de obligación. Hablamos de responder sobre lo que sucede. Hablamos de preocuparse por el éxito o el fracaso. Hablamos de culpable. No hablamos de estar encargado de algo, sino de ser el responsable de algo (aunque luego la tarea la haga otro). Es la A de la matriz RACI; la A de Accountability (si no sabes de que te hablo, te recomiendo leer “Los roles en una matriz RACI“). Podemos ser responsable de que un sistema esté funcionado 24×7. Podemos ser responsables del coste que genera nuestro código. Podemos ser responsables de que las incidencias impacten lo menos posible.

Habiendo definido ambos conceptos, vemos que ambos son muy dependientes entre ellos. Si tenemos poder sobre algo, nuestros actos determinarán el futuro de ese algo, y de forma implícita seremos responsables de lo que le pase. Si somos responsables de algo, necesitaremos poder sobre ese algo para conseguir llevarlo al éxito.

El uno sin el otro

No hay bien sin mal, no hay hombre sin mujer y no hay Yin sin Yang.

Si un individuo o equipo tiene responsabilidad pero no tiene poder, tendremos un hombre de paja, un cabeza de turco. Es una diana con patas. Se le asigna como responsable, con lo que el resultado de si sale bien o mal caerá sobre él (o ella, o ellos, o ellas, o… bueno ya me entiendes). Pero como no tiene poder, no podrá controlar el destino de su responsabilidad, con lo que sólo será una nuca sobre la que caerán collejas. Un escudo para los que realmente ostentan el poder.

Además con la responsabilidad suele venir la preocupación. Así que las personas con responsabilidad, pero sin poder, suelen quemarse rápido. A la que le llueven los palos y ve que no hay nada en su mano, llega la desesperación.

Un caso especial son los perros de paja. Parecen perros (con fuerza y poder) pero en el fondo son de paja (no tienen realmente el poder). Son los jefes de equipo sin influencia real sobre el equipo. Me acuerdo de algunos cargos de libre designación de la administración pública (gente escogida a dedo por los políticos) que se llevan las bofetadas por lo que pasa en su área y que no tienen poder sobre los funcionarios a su cargo.

El otro caso opuesto es el de una persona o equipo con poder pero sin responsabilidad. Son gente con herramientas y poder de decisión que pueden hacer lo que quieran, porque las leches se las llevará otro. Como no hay responsabilidad hay una tendencia hacia la despreocupación. No pasa nada si se hace mal, así que no hay tendencia por hacerlo bien. Son monos armados, seres peligrosísimos. Peligroso para la organización, para la empresa, pero sobretodo para el pringado que tiene la responsabilidad y no tiene el poder.

Aquí hablamos de responsabilidad declarada, no la intrínseca. Por supuesto hay individuos que a la que se les da un poder, de forma intrínseca generan una responsabilidad. Pero aún así, no sufren las consecuencias de sus acciones e incluso en ocasiones las desconocen. El product owner puede creer que hace un trabajo cojonudo, y en cambio el producto generar pérdidas. Pero como no es responsable, ni siquiera le informan de como va. Él decide qué hacer primero, pero no es partícipe de las consecuencias.

Y otro caso es el de generar responsabilidad intrínseca, de sentir esa preocupación, hacer un buen trabajo, y que luego el responsable sea felicitado por el éxito. Eso puede quemar a cualquiera.

Otorgando poder y responsabilidad

Bueno, ya he dejado claro que ambas cosas van de la mano. Si soy responsable de la limpieza del código, debo poder decidir la arquitectura a usar y de vez en cuando debo poder dedicar tiempo a “limpiarlo”. Una cosa no puede ir sin la otra.

Así, que si queremos asignar una responsabilidad a alguien, debemos estar preparados a dar un poder. Y si damos un poder, hay que dar responsabilidad. Si te fijas no he dicho lo mismo en ambas direcciones.

No podemos dar un poder sin, en paralelo, otorgar la responsabilidad. Si no, estamos creando al mono armado. Tienen que ir parejas.

Pero en cambio sí que podemos otorgar responsabilidad sin poder. Simplemente hay que estar dispuesto a otorgarlo cuando proceda. ¿Qué quiero decir con esto? Muchas veces será muy complejo detectar qué poder hace falta para una determinada responsabilidad. Habrá partes obvias, pero otras no. Así podemos dar la responsabilidad y el poder que hayamos detectado. Pero debemos estar preparado para que esa persona o equipo nos pida nuevo poder y, si es necesario, deberemos otorgarlo.

Por ejemplo, podemos hacer responsable al equipo de desarrollo del éxito comercial de nuestra web de ventas. Sobretodo de los indicadores de conversión. Y en ese momento les daremos poder para priorizar tareas. Les daremos control sobre el backlog. Pero a la que haya una incidencia y vean que se retrasa por tener que pasar por el área de operaciones, nos pedirán tener acceso a los servidores. Nos pedirán tener privilegios de admin. Y nos pedirán participar de las decisiones comerciales sobre los productos a vender. A lo mejor no lo vimos al comienzo de darles la responsabilidad, pero debemos estar preparados para dársela.

Además, otorgar una responsabilidad a alguien no es algo fácil. Algunos se lanzarán emocionados por el reto. Pero otros verán un riesgo importante. Verán miedo, mucho miedo. Si les decimos que son responsables, pero que les daremos los recursos y los privilegios que necesitan para poder llegar al éxito, entonces se convence más fácilmente.

Cuando nos la quieren colar

Si no te ha pasado ya, no tardará en pasarte. Tarde o temprano te caerá una responsabilidad para la que te falta poder. Aquí hay que ponerse fuertes y exigir los poderes que necesitamos o si no, no aceptaremos la responsabilidad que nos otorgan. Aunque hay un poder que, aunque nos lo den, nos lo pueden quitar: las decisiones.

Por ejemplo, imagina que formas parte de un equipo de desarrollo y un buen día os dicen que sois responsables de que el código tenga calidad. Os prometen que tendréis tiempo para dedicar al desarrollo en condiciones. A hacer las pruebas y los test de regresión que hagan falta. Pero un buen día llega una encrucijada y os piden sacar a producción el desarrollo que sabéis que no está como para salir. Así que llega el CIO y os dice que “a positivar” que a salir a producción. ¿No teníais el poder de decidir cuando se va a producción o no? De repente ese poder se desvanece. Ese es el momento de decir, “Yo lo subo, pero si falla, que fallará, no me llaméis por la tarde.” Te acabas de quitar la responsabilidad de encima. Bueno, realmente no, sólo has amenazado. Todos sabemos que si falla te llamarán. Pero tendrás una bala, un cartucho muy bueno para la siguiente conversación con el CIO y que entienda que esto no puede pasar.

Y si nos dan poder, pero no nos piden responsabilidad,… pon las aguas a remojar. Esa situación no durará mucho. El que tiene la responsabilidad, no tardará en quejarse y o bien te quitarán el poder, o te caerá una responsabilidad.

O peor aún a lo mejor te han dado el poder, sin decirte que también tienes la responsabilidad. Y para cuando te das cuenta, es porque tienes la nuca roja de la colleja que te acaba de caer.

Sobre el autor

Jose M. Huerta

Jose es Gestor de TI en Mallorca. Es Ingeniero de Telecomunicaciones y obtuvo el Master of Advanced Studies durante su etapa como investigador. Pero no tardó en abandonar ese mundo y meterse de cabeza en el mundo de las Tecnologías de la Información. Está certificado como ITIL Expert. Tiene amplia experiencia en gestión de servicios, clásica e integrada con desarrollo, gestión de desarrollo de software, usando metodologías clásicas, o desarrollo ágil, gestión de programas y portfolios, gestión de grandes grupos de personas, localizadas y off-shore, sin dejar de perder de vista el lado técnico y freak del sector. Ha trabajado en varias empresas del sector con distintos roles en áreas tanto de gestión de servicios de soporte como de equipos de desarrollo. Actualmente trabaja en WebBeds, como responsable del equipo de operaciones TI.

2 comments

  1. Gonzalo 12 febrero, 2019 at 16:19 Responder

    Excelente post como siempre Jose!
    Hay gente que no quiere saber nada con tener poder ni responsabilidad… o si el poder, quieren poder hacer algo pero no que sea su responsabilidad… monos como decis vos…
    Ahora lo que si es claro que cuando te dan responsabilidad sin poder no es responsabilidad como lo detallas arriba… dice para el exito o fracaso, cuando te dan la responsabilidad sin poder es para cubrir el fracaso, si llegara a dar exito se lo lleva el que tenia el poder y no queria asumir la responsabilidad… Es clasico de muchos “lideres de proyecto” o scrum masters o lo que sea, si sale bien es su gestion, si sale mal es el equipo al cual dice no pertenecer 😀

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