¿Qué significa Shu Ha Ri?

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Shu Ha Ri es un término japonés que se usa tanto para describir el nivel de maestría que se posee con una determinada técnica, como también el nivel de relación que existe entre un estudiante y su maestro. El desarrollo de software es más parecido a un arte que a una actividad industrial, como ya comenté en “la programación es un arte y el arte no se mide en horas”. La corriente de “Software Craftman” también va en esta dirección. Por lo tanto no es de extrañar que conceptos que se apliquen a artes marciales (que en el fondo son artes) puedan ser totalmente traspuestos a nuestro entorno.

Comprendiendo que es el Shu Ha Ri

El término Shu Ha Ri (守破離) es la composición de tres palabras, cada una con más de un significado, que describen cada una de ellas un estado.

  • Shu: Proteger u Obedecer.
  • HaRuptura o frustración.
  • Ri: Liberarse o Transcender.

Shu Ha Ri habla de una evolución y que, como os he adelantado al comienzo, se puede entender de dos maneras.

Maestría de una técnica

Shu Ha Ri nos describe el nivel de maestría que tenemos con una técnica de una manera muy simple, pero muy didáctica:

  • Shu (Obedecer): En este estado nos han enseñado los pasos de una técnica y los seguimos a rajatabla. Primero uno, luego el otro y sin cuestionarlos en ningún momento. Se trata de ejecutarlo correctamente, más que de entenderlo.
  • Ha (Ruptura): En este estado la persona domina la técnica y la comprende. Tanto que comienza a innovar. Comienza a realizar cambios con el objetivo de mejorarlo, ya sea a nivel general o al suyo particular. Rompe las normas establecidas.
  • Ri (Trascender): En este estado la persona ya no piensa en la técnica. Piensa en el objetivo y la técnica fluye sola. No piensa en si tiene que mover una mano u otra, piensa en que quiere determinada posición o que quiere desestabilizar al oponente y los movimientos fluyen solos. En estado Ri la técnica se realiza inconscientemente. Se ha transcendido la técnica.

Por ejemplo, vamos a hablar de cómo manejar el volante en un coche. En estado Shu te enseñan la posición 10-2. Y te enseñan que las dos manos siempre están en el volante y que para girar vamos haciendo un movimiento de cerrar y abrir las manos. No lo cuestionamos y lo seguimos a rajatabla. Más adelante, comenzamos a ver que hay situaciones en las que esa posición no nos es cómoda o que no es la óptima (girar a tope el volante abriendo y cerrando brazos puede ser desesperante), y rompemos las reglas aplicando propias. Estamos en estado Ha. Por último, olvidamos completamente como colocamos las manos, simplemente queremos cambiar de carril, coger tal calle. Sabemos que queremos que haga el coche y sin pensar en ello las manos se mueven. Hemos transcendido la técnica, y hemos llegado al estado Ri.

Relación con el maestro

Existe otra manera de entenderlo y es mediante la relación que tiene un aprendiz con su maestro:

  • Shu (Obedecer – Proteger): En este estado el maestro cuida de su aprendiz y el aprendiz obedece en todo lo que le indica el maestro. No se cuestiona nada, todo se obedece. Es similar a la relación entre padre e hijo. El alumno en esta etapa debe tener una aptitud abierta al aprendizaje y a la crítica.
  • Ha (Frustración – Ruptura): El alumno en este estado (muchas veces asociado al cinturón negro) comienza a romper las reglas dictadas por su maestro. Ahora es el alumno el que critica las enseñanzas, las hace suyas y comienza a aprender de su propia experiencia personal. Esta fase es similar a la de un padre con un adolescente.
  • Ri (Liberarse): El alumno abandona al maestro. No es que rompa la relación, que podría ser ahora similar a la de un abuelo con un padre. Pero ya no puede aprender nada más de él. Es su momento para innovar, para mejorar lo que le ha enseñado su maestro y para coger nuevos alumnos.

Relación con nosotros

Shu Ha Ri como concepto es muy interesante. Porque nos pone en nuestro sitio y nos planta el objetivo. Entendido como maestría de una técnica puede ser de grandísima ayuda.

Por ejemplo, un desarrollador puede tomar a un senior como mentor (lo cual es altamente recomendable) y copiarle en todo. Sería estar en fase Shu. Consistiría en entender que el mentor sabe mucho más y que ganaremos mucho aplicando sus técnicas. ¿Qué IDE usa? ¿Que plug-ins tiene montados? ¿Que atajos suele usar? Aquí las Katas de programación pueden ser de altísima ayuda. No debemos pensar que hacemos trabajo de “monos” simplemente un paso tras otro, sino que estamos incorporando hábitos de senior. Llegará un momento que entremos en Ha, donde modificaremos las normas establecidas y cambiaremos estos hábitos. Por último, varios años después, llegaremos al Ri. En este estado no estaremos pensando en cómo hacemos las cosas. Simplemente las hacemos. Conocemos el objetivo y los dedos fluirán solos.

Es como llegar a una aplicación nueva. Lo primero que tendríamos que hacer, si podemos, es conocer a quién la domine y copiar sus hábitos (Shu). Luego crear nuevos (Ha). Y por último olvidar que los estamos haciendo (Ri).

Pero, es que en la otra acepción tiene también mucho sentido. En la relación con nuestro maestro (ya sea un mentor, o un Scrum Master, o un coacher, o lo que sea), podemos seguir las mismas fases. Shu, aceptando y aprendiendo todo de nuestro maestro. Ha, rompiendo las reglas, adaptándolas a nuestro caso, cuestionando los conceptos. Ri, convertirnos en el maestro de otros, innovar.

Un caso particular que me llama la atención es el de la implantación de nuevas herramientas para determinado proceso. Yo siempre digo que al principio conviene implantar la herramienta tal y como viene (out-of-the-box) sin personalizar nada. Si algo no nos gusta, nos aguantamos. La herramienta ya vendrá seguramente muy rodada y por ello incorporará mejores prácticas en la manera que viene de serie. Si algo no se adapta a tu caso es porque probablemente en tu organización hay vicios. Estáis en fase Shu (admitirlo es un gran avance) y la herramienta es vuestro maestro. Tras uno o dos años funcionando así es el momento de entrar en Ha, de comenzar a cuestionar la herramienta. Es el momento en el que podemos plantear cambiar su configuración o incluso personalizarla. Y por último, ¿No os ha pasado nunca que tras 5 o diez años trabajando con una herramienta os veis capaces de desarrollar un producto mejor en el mercado? Si os ha pasado, es que estáis en Ri.

Conclusiones

El Shu Ha Ri puede ser de aplicación y es una cultura que considero altamente recomendable. Y creo que encierra dos grandes lecciones:

  1. Demostrar humildad al comienzo y reconocer que se está en fase Shu. Es la fase de copiar lo que hacen los que saben más. De aceptar las cosas y aprender. Comenzar a modificar y creer que se es más listo que los que llevan años con ello, es de JASP.
  2. No abandonarse cuando dominamos algo, y comenzar a innovar. Es el momento de ser el maestro de otros y de mejorar lo que se tiene.

Sobre el autor

Jose M. Huerta

Jose es Gestor de Proyectos y Gestor de Servicios en Mallorca. Es Ingeniero de Telecomunicaciones y obtuvo el Master of Advanced Studies durante su etapa como investigador. Pero no tardó en abandonar ese mundo y meterse de cabeza en el mundo de las Tecnologías de la Información. Está certificado como ITIL Expert. Tiene amplia experiencia en gestión de servicios, clásica e integrada con desarrollo, gestión de proyectos, usando metodologías clásicas y ágiles, gestión de programas y portfolios, gestión de grandes grupos de personas, localizadas y off-shore, sin dejar de perder de vista el lado técnico y freak del sector. Ha trabajado en varias empresas del sector con distintos roles en áreas tanto de gestión de servicios de soporte como de equipos de desarrollo. Actualmente trabaja en WebBeds, como responsable del equipo de operaciones TI.

2 comments

  1. Oscar 15 noviembre, 2018 at 11:10 Responder

    Como antiguo practicante de artes marciales, he de decir que estoy de acuerdo, con matices. El tercer punto parece que tenga que ser un final, y no es más que otro principio. Otra filosofía a adoptar podría ser la de cambiar de maestro/mentor, o empezar a fijarse en personas con otras habilidades. Una vez dominamos el kung fu de forma natural, veo una salida válida buscar a un instructor de jiu jitsu, en lugar de hacerse maestro reconocido de kung fu. ¿Por qué? Para complementar los golpeos de kung fu con agarres y luxaciones, por ejemplo. Y vuelta a empezar.

    Aplicado al mundo del software, yo soy más de este enfoque. Una vez empiezo a “flotar” en una determinada área, empiezo a preguntarme por otra. Eso significa buscar instructores de la nueva materia, vía libros o vía cursos. Actualmente, estoy moviéndome, poco a poco, por el ecosistema Javascript, siendo javero desde siempre. Y en un futuro también me apetece probar algo más DevOps, como Docker o Kubernetes/Swarm.

    En resumen, mi enfoque sería algo como “cuando te sientas cómodo haciendo algo, es momento de enfangarse en otra cosa”. Quizá eso implique no ser experto en nada, pero aporta una visión más amplia de aquello que haces, sean artes marciales o desarrollo de software. Si tocas varios campos, puedes acabar siendo un luchador de MMA o un full stack developer cojonudo.

    Por cierto, muy buen post.

    • Jose M. Huerta 15 noviembre, 2018 at 13:56 Responder

      Discula si parece un final. Estoy totalmente de acuerdo contigo, llegar a dominar algo no implica que no puedas empezar otra cosa. Puedes haber llegado a Ri, en un aspecto y ser Shu en otro. No se está en Shu en nivel global, sino en algo en concreto.
      Conincido totalmente contigo. Y gracias por la felicitación.

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