TdD: Falacia de la falsa disyunción

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Ya hemos visto tres falacias en esta serie de artículos:

Hoy os traigo otra falacia formal, la de la falsa disyunción.

La disyunción

En lógica clásica o proposicional se entiende por disyunción la expresión en la que hay dos opciones y debe ser cierta una cosa u otra. Por ejemplo, la siguiente frase es una disyunción:

La parada de ayer fue provocada por un fallo de la aplicación o tenemos un error de hardware.

Quizás, la disyunción más famosa sea la frase de Hamlet: “To be or not be, that’s the question.”

La propiedad de la disyunción, teóricamente, es que como mínimo una de las dos afirmaciones es correcta. Pero podrían ser las dos. Así que si detectamos que una de ellas es falsa, podemos afirmar que la otra es cierta.

Hemos pasado el hardware por los test del fabricante y han sido todos correctos. El fabricante nos garantiza que no hay errores. Debe ser un fallo de la aplicación.

Este tipo de deducción se llama: Modus Tollendo Ponens (Modo que al negar, afirma) en lógica formal. También se le suele llamar reducción al absurdo, cuando se demuestra que todo lo demás es falso, lo que queda debe ser cierto. ¿Os acordáis del modus ponendo pones y del modus tollendo tolens? Los vimos en las falacias de implicaciones. Estos modos se usan mucho cuando se está buscando la solución a un problema o la resolución de una incidencia crítica. Pues la falacia de hoy también sale mucho en estas situaciones, así como en la toma de decisiones.

La falsa disyunción

Consiste en haber planteado una disyunción incorrecta, y por lo tanto, falsa, cometiendo el fallo de olvidarse de otras opciones. Por ejemplo, siguiendo el ejemplo anterior, podría ser que el fallo fuese por un problema del sistema operativo. No es un problema de hardware o un problema de la aplicación, es de otra causa.

Cuando alguien enuncia una disyunción es muy difícil asegurar que se tienen todas las posibles opciones delante. Y a veces esa afirmación se hace muy a la ligera. Esto nos lleva a conclusiones erróneas.

El ejemplo anterior me lo he encontrado muchas veces en mi carrera. Os pongo un ejemplo (este real) que viví en una empresa anterior a la actual.

Yo era el responsable de desarrollo y explotación de una aplicación que comenzó a ir lenta. Tan lenta, que hacía imposible su uso. Habíamos tenido una subida a producción hace poco, por lo que la gente de sistemas enseguida nos apuntó con el dedo. Revisamos todo y vimos que la aplicación funcionaba perfectamente en preproducción, y que la subida se había hecho bien. Así que esa misma mañana terminamos en una reunión todos los implicados para ver qué pasaba. De esa reunión salió una lista de posibles causas de sistemas. Se comprobaron todas y no era ninguna. Aún recuerdo la frase que me soltaron: “O es de una mala subida de la aplicación, o es del parche X que se subió la semana pasada, o es del balanceador que tenga mal una regla, o es …., o es que la habéis cagado con la versión. Hemos comprobado todas las anteriores, así que estamos seguros de que es un problema del código que habéis subido.” Habían pasado 2 horas desde el problema, había tensión y se hizo un rollback. Como os podéis imaginar, el rollback no arregló nada. El problema fue al final que un operador novato había cambiado un ajuste de base de datos, sin saberlo, que hizo que los índices no se usasen, con lo que la base de datos no daba a basto.

Mi respuesta a esa frase de “estamos seguros de que es un problema con la versión” debería haber sido: “O es algo que todavía no se nos ha ocurrido.” Nadie podía garantizar que habíamos repasado todas las posibles opciones.

Protección

La protección es sencilla. A una lista de posibles cosas, negar todas menos una y asegurar que es la que queda hay que hacerse siempre la pregunta “¿No hay más opciones?”. Hay que tener cuidado con esta falacia, porque cuela muy fácil.

Falacia

Sobre el autor

Jose M. Huerta

Jose es Gestor de Proyectos y Gestor de Servicios en Mallorca. Es Ingeniero de Telecomunicaciones y obtuvo el Master of Advanced Studies durante su etapa como investigador. Pero no tardó en abandonar ese mundo y meterse de cabeza en el mundo de las Tecnologías de la Información. Está certificado como ITIL Expert. Tiene amplia experiencia en gestión de servicios, clásica e integrada con desarrollo, gestión de proyectos, usando metodologías clásicas y ágiles, gestión de programas y portfolios, gestión de grandes grupos de personas, localizadas y off-shore, sin dejar de perder de vista el lado técnico y freak del sector. Ha trabajado en varias empresas del sector con distintos roles en áreas tanto de gestión de servicios de soporte como de equipos de desarrollo. Actualmente trabaja en Sunhotels, como responsable del equipo de operaciones TI.

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