Poderosa unidad es Don Dinero

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Existen muchas unidades que pueden utilizarse en el mundo de la gestión de TI para medir diferentes cosas. Tenemos horas-hombre (aunque las mujeres también trabajan…), puntos de historia, porcentajes, MIPS, bytes, … un sinfín de unidades disponibles. Pero hay una unidad que destaca sobre las demás: la moneda.

¿Por qué digo que destaca? Pues por múltiples motivos.

La unidad moneda es universal

La unidad moneda puede utilizarse casi para cualquier ámbito. Todo puede traducirse a un coste o un beneficio y traducirlo en moneda. Por ejemplo:

  • Una hora de trabajo, puede traducirse por el coste de esa hora para la empresa.
  • El tiempo de parada de un servicio, puede traducirse por el valor de esa pérdida de servicio.
  • El impacto de una incidencia, por las pérdidas producidas.
  • Un riesgo, por las pérdidas si se materializa y el coste de mitigarlo.
  • Un retraso, por el valor de la pérdida de oportunidad.
  • El número de servidores, por el coste de los mismos.

Casi siempre encontraremos una manera de traducir a moneda una expresión. Por supuesto hay que crear convenciones de coste. No es una medida exacta, pero es un ejercicio relativamente sencillo.

Por ejemplo:

  • Se puede sumar los gastos de RRHH del área de desarrollo y dividirlos por el número de horas declaradas el año anterior, obteniendo el factor de conversión. (Y así no desvelamos salarios).
  • Podemos ver los ingresos por un servicio, o el coste del mismo a lo largo de un año y dividirlo por el número de horas del año, multiplicado por 10. Sacamos el coste de parada. Sí, el 10 es arbitrario, pero algo es algo.
  • Podemos poner un coste por hora según el impacto, o la prioridad. Un coste fijo. Si hay SLA’s será más sencillo.
  • Etc.

Es cuestión de proponérselo, y todo podrá ser extresado como dinero.

Permitirá comparaciones de conceptos no comparables

¿Podemos comparar métricas de desarrollo con operaciones? Si usamos el mismo indicador sí. Y también dentro de la misma área para comparar elementos diferentes. Podríamos comparar la evolución de pérdidas por incidencias de un año a otro, con el coste del servicio, y ponderado por el valor de los servicios que soportan. Eso es super potente, porque podemos ver si por ampliar el equipo, resolvemos antes incidencias y así hemos justificado el gasto, diciendo que perdemos menos.

Podemos reflejar conceptos diferentes en la misma gráfica y hacerlos comparables. Podemos mezclarlos y crear indicadores nuevos como ratios o diferencias. Todo un mundo de posibilidades que cuando usamos medidas diferentes, se hace complejo.

Permite entender los valores a quién no entiende

En ocasiones puedes entregar un indicador a dirección y ver con decepción como no entienden nada. Es normal, dirección no es experta en TI. No le pidas que entienda una gráfica que enfrenta CPU de tu granja de servidores y peticiones respondidas. Dirección verá que has pasado de 5,6 peticiones/segundo por GHz·Core, a 5,8. Y no se habrá enterado de nada. Se lo puedes explicar… pero te costará. Ahora, si estimas que un GHz·Core cuesta 50 €/mes; le puedes decir que hemos atendido 112 peticiones/segundo por cada 1000 €/mes en sistemas. Eso si lo entiende. Pero es que todavía mejor si le ponemos el valor a la peticion/segundo durante un mes. Pongamos que el retorno que para la empresa tienen esas peticiones es de 10 € al mes, si respondemos a una petición por segundo. Multiplicamos le decimos a dirección que generamos un valor de 1.120 € por cada 1.000 € invertidos en sistemas, lo que da un beneficio del 12%. Cuando cambiemos de tecnología, u optimicemos el código, mejoraremos la eficiencia y le diremos a dirección que ese ratio ha pasado del 12% al 12,6%. Eso lo entiende mucho más que el paso de 5,6 a 5,8 no-sé-qués.

Decirle a dirección que duplicar la cabina evita un riesgo de caía, e indicar los detalles de la misma, no lo entenderán. Si les decimos que por invertir 5K€, evitamos un riesgo de perder 175K€, con una probabilidad del 15%. Eso sí que lo entienden.

Conclusiones

Sé que no os habré convencido del todo. Sobretodo si sois de esos gestores que venís de la parte más técnica. ¿Traducir todo a dinero? ¡Vaya bobada!

Os propongo hacer la prueba, y traducir los indicadores que veáis más fáciles a euros (o la moneda que utilices). Verás como serán más fácil de entender por los muggles (personal no-técnico) y como se te abre un nuevo mundo de oportunidades en tus cuadros de mando.

Sobre el autor

Jose M. Huerta

Jose es Gestor de Proyectos y Gestor de Servicios en Mallorca. Es Ingeniero de Telecomunicaciones y obtuvo el Master of Advanced Studies durante su etapa como investigador. Pero no tardó en abandonar ese mundo y meterse de cabeza en el mundo de las Tecnologías de la Información.
Está certificado como ITIL Expert. Tiene amplia experiencia en gestión de servicios, clásica e integrada con desarrollo, gestión de proyectos, usando metodologías clásicas y ágiles, gestión de programas y portfolios, gestión de grandes grupos de personas, localizadas y off-shore, sin dejar de perder de vista el lado técnico y freak del sector.
Ha trabajado en varias empresas del sector con distintos roles en áreas tanto de gestión de servicios de soporte como de equipos de desarrollo.
Actualmente trabaja en Sunhotels, como responsable del equipo de operaciones TI.

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